Un ejercicio entre texto e imagen que se renovó semanalmente.

En cada uno hay un microrrelato disparado por una imagen, o una imagen que surge de un microrrelato.

Diego Axel Lazcano

 

Artista Visual y Diseñador Gráfico. Participa en exposiciones y convocatorias colectivas de artes visuales. Edita publicaciones independientes.

Participó en "…xyzA-Cdef…" antología de poesía visual argentina y catalana (Tiempo Sur, Associació Cultural de Poesia Pont del Petroli,  Badalona - Buenos Aires 2019)

Silvina Gruppo

 

Es licenciada en Letras (UBA) y docente en la Licenciatura en Artes de la escritura (UNA). Coordina talleres de narrativa. Organizó la parte literaria del libro interdisciplinario 3 historias en 1 clic, de la Fundación PH 15. (Fa editora y 27 Pulqui, 2018). Su primera novela, Oeste, fue publicada en Argentina (Conejos, 2019) y en Uruguay (Ediciones de la Banda Oriental, 2020)

Juntos crearon y editaron el proyecto 8cho Y och8

División de bienes

 

Roberta tiene ocho años. Es la hermana del medio. La sobrevuela un grito adulto que se le pega y, antes de entenderlo, se le transforma en melodía. Recorre la casa al ritmo de: “quiero la mitad de todo, sorete, de todo lo que hay”. Se imagina la repartija. Supone que va a desaparecer una de las mesas de luz de la habitación de los padres, medio cuadro, la mitad de la cama matrimonial: el corte transversal en el colchón dejará a la vista las capas de goma espuma y resorte, y el edredón se va a poner a escupir las plumas por el tajo; medio televisor encendido mostrará un lado de la novela y si queda sólo una cabeza en la pantalla, ya no habrá más besos que mirar a escondidas.

¡Vení a cenar, Roberta! Y ella va, hace equilibrio sobre media silla, como si ya no existiera la otra parte. ¡Sentate bien, Roberta! Apretuja la comida en la mitad del plato que permanecerá en la casa. ¡No juegues con la comida, Roberta! Mira a sus hermanas y entiende que la mayor va para uno, la menor para la otra y ella, la del medio, se ilusiona con que la querrán ambos. La idea nace dulce, pero de inmediato se vuelve aterradora. Fracasaría Salomón: acá se decide la mitad para cada uno. Cuando todos duermen se levanta, va al baño y se desnuda. En la pelvis lampiña se dibuja una tijerita y de ahí traza una línea de puntos que sube por la panza, cruza el pecho, el cuello, deja media boca de cada lado, la nariz partida, un ojo acá otro allá, la frente punteada, el pelo peinado a dos aguas. Está mirándose al espejo cuando la madre abre la puerta y le estampa una cachetada de pedagogía antigua en la mejilla izquierda. ¡Dejáte de boludeces, Roberta!

Ella se va a esforzar por amaestrar las dos manos, así ambas son hábiles en caligrafía. Pero la más tosca, por estar del lado del golpe, será la que le toque a la madre.

 

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